Evaluaciones.
Bueno, ayer no publiqué nada debido a mi preocupación por la temible evaluación de historia que iba a ser llevaba a cabo hoy, con motivo -de la profesora- de desaprobarme (una vez más) aún así, creo que -aunque a tientas- llegué al término de mi viaje (SÍ, APROBÉ).
Y por supuesto hice las cosas propias de todo estudiante antes, durante, y después del examen.
Antes: -Intentar repasar en los módulos anteriores a la materia en la que se va a ser evaluado.-Repasar en el recreo.
-Escribirme símbolos extraños* -o frases completas en el brazo- que después, quizás ni siquiera pueda leer.
-Ingerir los nervios cada vez que trago saliva.
-Gritar:-¡ESTO NO ME ENTRA EN LA CABEZA!
-Repetir frases del estilo:”¿Cómo quiere esta vieja* (o viejo, según el sexo del profesor) que memorice esto?” “¡Ni siquiera nos explicó este tema!” “Ojalá que tenga un conveniente -para los alumnos- accidente durante el trayecto hasta el aula”*
-Copiar en el banco todas las fechas que no recuerde, o acontecimientos o una simple definición.
-Pedirle a alguien que entienda que me explique el tema a dos minutos de que suene el timbre.
-Gritar con desesperación “¡NOOOOOOOOOOOOOO!” una vez que el timbre suena.
-Pedirle a Dios un milagro*.
Durante la prueba:
-Leer todas las consignas con desesperación, intentando encontrar una de la que sepa la respuesta.
-Tratar de leer lo que me he escrito en el brazo, fijándome de que el profesor no note mi pecado.
-Intentar copiar al de a lado.
-Murmurar preguntas a los compañeros cercanos -que si son como los míos, seguro que tampoco estudiaron-.
-Simular que pienso sobre la respuesta cuando el profesor se acerca, para no quedar como pésima.
-Insultar en todos los idiomas que sepa, o dialectos propios inventados, una vez más a la vieja, o viejo.
-Rogar aprobar.
-Contar el puntaje de las preguntas que he respondido y esperar que las haya hecho bien para aprobar.
Después del examen:-Preguntar al resto de la clase que tenía mi mismo tema cómo respondieron tal o cual pregunta*.
-Intentar cortarme las venas con una regla plástica* si otro respondió algo diferente, más si este compañero resulta ser el más traga de la clase.
-Fijarme en la carpeta cómo eran las respuestas correctas, e insultar nuevamente al profesor responsable de mi tortura mental.
-Finalmente respirar profundamente, y pedirle a Dios de nuevo que haya contestado lo suficientemente bien como para aprobar, y repetir el proceso para la prueba de la hora siguiente.
Notas:
-Símbolos extraños: palabras o frases, o incluso todas las etapas de la Revolución Francesa, resumidas en caracteres que sólo entiende su autor (léase el alumno que se las ha escrito en el brazo).
-Vieja: los estudiantes nos referimos hacia los profesores como ‘viejos’, sí, es un término despectivo destinado a casi cualquier profesor así tenga 22 años.
-“Ojalá que tenga un conveniente -para los alumnos- accidente durante el trayecto hasta el aula”*esta frase justifica el deseo de nosotros de que el profesor no llegue con vida al aula.
-El milagro al que me refiero, es similar al de la explicación anterior.
-Preguntar al resto de la clase que tenía mi mismo tema cómo respondieron tal o cual pregunta*. Sé que no siempre las respuestas de los otros son las correctas, pero nos da más seguridad saber que alguien más contestó algo similar.
-cortarme las venas con una regla plástica*:
En realidad ningún alumno, por más traga que fuera, pondría en riesgo su vida por examen de mier…
Evaluaciones…nos complican, o han complicado nuestras vidas a todos.
(Source: http)
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